
Montevideo, 9 de junio de 2021.
DECLARACIÓN PÚBLICA
Ante la tala rasa de monte nativo en la República Oriental del Uruguay, la Red Uruguaya de ONG
Ambientalistas se pronuncia:
“El monte natural no es sólo una asociación de árboles y arbustos con determinadas características. Cada
tipo de monte conforma ecosistemas distintos, donde interactúan elementos físicos y biológicos (energía,
agua, suelo, clima, flora, fauna etc.). Por consiguiente, cada uno de los elementos del ecosistema cumple un
papel fundamental en el equilibrio del mismo” (Ricardo Carrere).
Existen en nuestro país una serie de Normas de Protección del monte indígena (por ej.: Decreto 22/993,
330/993) según las cuales se requiere de permisos especiales para la tala y una “adecuada intervención
sobre la comunidad arbórea”.
¿Qué es tala rasa? Tala rasa o tala por clareo es una práctica forestal en la que la mayoría o todos los
árboles en un área son talados de manera uniforme.
Hemos recibido varios reportes de parte de la sociedad civil sobre tala de monte, incluida tala rasa, en
predios ubicados en todo el territorio oriental, con ejemplares centenarios de algarrobo, ñandubay, molle,
coronilla y otras especies de incuestionable valor ecológico.
Las personas preocupadas y ocupadas del asunto han denunciado estas actividades ante la Dirección
General Forestal del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca. La respuesta de las autoridades
pertinentes es que ‘’existen los permisos y planes correspondientes, ya que se trata de campos que están
en manos de privados”. Por otro lado, se han comprometido a verificar en el terreno, pese a que debido a
la situación sanitaria de pandemia, no se cuenta con autorización para salir a constatar. Preocupa por otra
parte que se exigen una serie de requisitos previos para sentar la denuncia, difíciles de obtener para el
ciudadano de a pie. El resultado de esa maraña regulatoria previa es que, cuando se logra hacerlo, ya no
hay monte para defender.
En definitiva, la Red Uruguaya de ONG Ambientalistas eleva su voz para que estos hechos tan alejados de las
declaraciones normativas que son las que nos respaldan en la Constitución, dejen de ser papeles escritos con
buenas intenciones, se fiscalice y se emprendan acciones de protección y conservación. El Desarrollo Sustentable
no solo es una definición plasmada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Organización de Naciones Unidas
para 2030 a los que nuestro país adhirió. El décimo quinto refiere específicamente a la “Vida de Ecosistemas
Terrestres”. Para que se hagan realidad o por lo menos para que no se haga todo lo contrario, es que hacemos públicos estos hechos. El futuro es sostenible o no será. Se puede producir madera y leña sosteniblemente, o sea
preservando y haciendo crecer el monte nativo. Pero no arrasándolo sin piedad y sin sensatez alguna.
Por otro lado, está plasmada la decisión de conservar nuestro monte nativo en la “Estrategia Nacional de Bosque
Nativo” y en la “Estrategia Nacional para la Conservación y uso Sostenible de la Diversidad Biológica del Uruguay”
(en actualización). Nos preguntamos cuándo será que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca tomará
conciencia de que estos programas no pueden ser letra muerta, o meros adornos de escaparate para aparentar
una buena conciencia que, en realidad, no existe.
Es hora de detener la tala rasa. Son demasiados años de crecimiento brindando todos los beneficios antes
mencionados para expandir el área agrícola, principalmente sojera. En otros países hay ejemplos en los que, por
defender árboles milenarios, se llega hasta las últimas consecuencias. Quizás no podamos ir a abrazar esos
“algarrobos”, pero sí podemos declarar con toda nuestra fuerza, que esta acción es nefasta. Y que profundiza el
desequilibrio ecológico por la ignorancia de quienes los explotan por simplemente un beneficio económico
inmediato, pequeño y mezquino. Sin tomar en cuenta las perversas consecuencias a largo plazo que se
desencadenan con tan torpes actitudes.
Nuestra Red tiene como uno de sus proyectos más valiosos a “Plantatón Uruguay” que consiste en la plantación de
árboles nativos con apoyo de la comunidad. Ante estos hechos, es imposible no sentir que vivimos en un país de un
doble discurso, y que nuestra lucha parece siempre correr de atrás. Creemos firmemente que se puede defender
estos bosques en peligro. Y para ello, apelamos a redes e instituciones del país, así como a todo ciudadano que
considere las generaciones futuras, los objetivos ambientales y el desarrollo sostenible.
Se trata de un tema de supervivencia del planeta y de la especie humana. Ya el desconocimiento no puede ser una
excusa.
Firman: Presidente Alejandro Corvi y Secretaria Claudia Santos
